Sala de Cambra | 19 de septiembre de 2026 – Ecos del Atlántico.
Dos compañeros, una misma respiración
Ayer en la Sala de Cambra de l’Auditori no vi un concierto al uso. Vi a dos compañeros muy cómplices. Una amistad que se plasma en el escenario. Complicidad, respeto y unafusión musical perfecta. El pianista brasileño Amaro Freitas (Recife, 1991) y el korista senegalés afincado en Salt,Momi Maiga (Ziguinchor, Casamance, 1997), heredero de la tradición de músicos griots, se encontraron en Girona dentro del programa de residencias internacionales del Centrede Creació Musical La Marfà en colaboración con l’Auditori. Tras conocerse en la sala Jamboree de Barcelona, decidieron emprender este proceso de creación conjunta.
Un bosque amazónico en Girona
Freitas presentaba su último disco, Y’Y (se pronuncia “eeyeh, eeyeh”), un homenaje al bosque, especialmente a la selva amazónica y a los ríos del norte de Brasil: una llamada a vivir, sentir, respetar y cuidar la naturaleza, reconociéndola como nuestro ancestro. Su jazz descolonizado, impregnado de sonoridades afrobrasileñas, encajaba perfectamente con la propuesta de Momi.
Luces fucsia para un dúo íntimo.
Fue un concierto muy íntimo, lo que necesita un dúo así. Las luces eran en colores pero siempre para darles protagonismo a ellos. Se utilizó mucho el rosa fucsia, creando una atmósfera cálida y envolvente que centraba toda la atención en el piano y la kora, sin artificios que distrajeran.Interactuaron mucho con el público, hablaron de sus raíces y el público estuvo muy cómplice con ellos. Momi nos habló en catalán y Amaro en inglés y en su idioma natal, el portugués. Esa cercanía rompió la cuarta pared desde el primer tema.
Menos voz, más instrumento.
A nivel musical, Momi tiene una voz dulce que utiliza sin abusar y da más protagonismo a los instrumentos que toca. Deja que hable su kora de 22 cuerdas —la versión de Casamance, con una cuerda grave extra respecto a la kora tradicional de 21— y el piano volcánico de Amaro, percutivo, casi bailando de pie. Cuando uno subía, el otro sostenía. Se fusionaron perfectamente.
El tama bajo la axila y el aplauso final.
El momento más especial llegó al final: Momi cogió como una especie de tambor pequeñito que puso debajo de su axila —el tama, el tambor parlante africano— e hizo un acústico con estilo muy africano, crudo y directo. Ahí entendimos todo el viaje: de Recife a Casamance sin salir de Girona.
El público finalizó con un aplauso interminable. De esos que no son por compromiso, sino porque nadie se quería ir de esa intimidad.



Ficha: Amaro Freitas, piano y voz | Momi Maiga, kora, voz y percusión | Auditori de Girona – Salade Cambra | 19/09/2026 | 1h 15min
