El cuarteto alavés levantó la sala con un hard-country oscuro y contundente, y con Jodie Cash como invitada en una canción
Del calor al fuego
Si el country más luminoso y colorista de Arnau And The Honky Tonk Losers había abierto el apetito de la noche del pasado sábado en La Mirona de Salt, Moonshine Wagon vinieron a poner sobre la mesa la otra cara de la moneda: un country negro, áspero y contundente, que ellos mismos lo bautizan como heavy-bluegrass, y en directo la etiqueta se entiende enseguida.
Cuatro músicos y una década de carretera
Nacidos en el Valle de Ayala (Álava) y formados en Vitoria-Gasteiz en 2013, estos cuatro músicos llevan más de una década rompiendo esquemas con su mezcla de bluegrass y espíritu metalero. Han ofrecido más de un millar de conciertos en más de veinte países, han pisado festivales de toda Europa y España, y han girado varias veces por Estados Unidos. Su música viaja entre la fiesta y la crítica social, y esa doble cara se nota en sus canciones, que pueden pasar del humor gamberro a la denuncia sin cambiar de marcha.
Cuerda acústica a velocidad de vértigo
Lo más sorprendente de la propuesta es que todo este estruendo sale exclusivamente de instrumentos acústicos de cuerda: violín, mandolina, banjo, bouzouki, guitarra y contrabajo, tocados a una velocidad poco habitual. El banjo y el bouzouki, con su ataque metálico y sus punteos vertiginosos, aportan buena parte de ese filo casi heavy, y el contrabajo mantiene un latido grave y constante debajo de todo. Sin baterías ni guitarras eléctricas, consiguen un sonido denso y físico, de los que se sienten en el pecho. A ello se suman unas potentes armonías vocales a tres voces, algo rotas y curtidas, que le dan al conjunto un carácter rudo y muy reconocible.
Un escenario a oscuras
Si hubo una diferencia notable con el resto de la velada fue la puesta en escena. El escenario permaneció casi a oscuras, con una fuerte retroiluminación que por momentos deslumbraba al público. El efecto tenía su lado atmosférico, y le sentaba bien a un repertorio tan sombrío, pero también hizo que costase distinguir a los músicos, que se movían como siluetas contra la luz. Ni el deslumbramiento consiguió, sin embargo, restar fuerza a un directo tan potente.
Jodie Cash, de nuevo en escena
Uno de los momentos destacados llegó cuando subió al escenario Jodie Cash, para interpretar una canción con la banda. La cantante barcelonesa (Barcelona, 1990), hija de músicos de rock sureño y country, líder de Jodie Cash Fingers y premiada en 2018 como mejor artista nacional de música americana por la Spanish Line Dance Association, se movió con soltura en un terreno mucho más áspero que el habitual, y el público la recibió con entusiasmo.
Una sala entregada
La sala, la misma que había llenado horas antes un público roquero y motard, se entregó de nuevo, y esta vez con una intensidad aún más física. Aplausos, gritos y ganas de fiesta acompañaron cada tema, y cuando el ritmo se aceleraba (que era casi siempre), la respuesta del público subía con él. Un directo que deja huella Moonshine Wagon confirmaron en Salt su reputación de una de las bandas más explosivas del panorama europeo.
Fue un directo oscuro, veloz y sin concesiones, de los que dejan al público con la sensación de haber estado en algo distinto. Quien los ve una vez, repite, y La Mirona ya tiene unos cuantos que se han sumado a esa lista.





Fotografias Eva Costa @evamar.live
Cronica Ramon Panosa @rp.livemusic

