Juanjo Bona cierra su gira en Zaragoza, entre raíces, sorpresas y pura entrega

Juanjo Bona cierra su gira en Zaragoza, entre raíces, sorpresas y pura entrega

El 31 de enero de 2026, la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza se convirtió en el epicentro de la música y la emoción. Más de 4 000 personas se congregaron para vivir el último concierto de la gira “Tan mayor y tan niño II”, un cierre que no solo puso punto final a una etapa intensa en la carrera de Juanjo Bona, sino que también celebró la conexión profunda entre el artista y su público.

Una gira que vuelve a casa
Desde que Juanjo Bona presentó su álbum Recardelino, la gira “Tan mayor y tan niño” ha recorrido teatros y auditorios de toda España con una mezcla única de pop contemporáneo y tradición aragonesa. Zaragoza, la ciudad que lo vio crecer y que tantas veces lo ha acogido, era el lugar perfecto para cerrar este capítulo.
La expectación fue palpable desde horas antes: el ambiente en torno a la Sala Multiusos combinaba nervios, cánticos y un murmullo constante de fans que sabían que esa noche sería especial.


El espectáculo y los invitados que nadie esperaba
El concierto arrancó con fuerza, con temas como “La Magallonera” y “Villano” haciendo vibrar al público desde el primer acorde. Pero lo que convirtió la noche en algo legendario fueron las apariciones sorpresa que Juanjo había preparado:
-Chiara Oliver subió al escenario para cantar “Golondrinas”, uno de los momentos más celebrados por la audiencia, que estalló en ovación cuando su voz llenó la sala con fuerza y emoción.
-El dúo Fresquito y Mango apareció para interpretar “Mándame un audio” en una versión remix que arrastró a todos a bailar y cantar juntos.
-Eva Amaral, ícono de la música española, se sumó a Juanjo para cantar “Toda la noche en la calle”, transformando la noche en un momento de celebración compartida entre generaciones de músicos y fans.
-Martín Urrutia, compañero artístico de Juanjo, subió para interpretar “El Destello”, reforzando la energía emocional del concierto y la complicidad entre ambos sobre el escenario.
-Además, el Grupo de baile Cierzo acompañó con coreografías durante los pasajes más arraigados en la jota tradicional, creando una simbiosis entre música y movimiento.
Cada invitado aportó una capa distinta de emoción y estilo, haciendo que el concierto trascendiera el formato tradicional y se sintiera como una verdadera fiesta colectiva.

Narrativa y emoción hasta el final
Entre ritmos tradicionales —como jotas aragonesas— y temas pop con sabor a despedida, Juanjo condujo al público por un viaje que no fue solo musical, sino también sentimental. El momento en el que toda la sala cantó al unísono marcó el clímax de una gira que ha unido a miles de personas en torno a su música.
El cierre llegó con “Mis Tías”, que no solo puso broche a la noche sino que sirvió como declaración de cariño mutuo entre Juanjo y quienes le han seguido desde el principio.

Un cierre que se siente como un nuevo comienzo
Aunque la gira terminó, la sensación que quedó en Zaragoza fue la de un relato que continúa. Más que un concierto de despedida, fue una celebración de comunidad, raíces y creatividad compartida. Juanjo Bona no solo cerró una etapa; la elevó, dejando abierta la puerta a futuros capítulos que, sin duda, seguirán cruzando fronteras musicales y emocionales.

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