La noche del 29 de enero, la Sala Razzmatazz se transformó en un cruce de ritmos globales con la llegada de KYBBA, uno de los nombres clave en la expansión del dancehall y el afro-urban en Europa. El productor y DJ italiano recaló en Barcelona dentro de su How You Bad Suh Album Tour, una gira que está confirmando su posición como referente de la escena basshall internacional.
Desde antes de que comenzara la sesión, el ambiente en la sala ya apuntaba maneras. Público diverso, muchas ganas de baile y una expectativa clara: no sería una noche para mirar el escenario desde la distancia, sino para dejarse llevar por el ritmo.
Un set pensado para el cuerpo
KYBBA apareció tras los platos con una propuesta clara y sin rodeos. Lejos de un DJ set frío o excesivamente técnico, su actuación apostó por la progresión y la conexión directa con la pista, construyendo el ambiente poco a poco hasta convertir Razzmatazz en un espacio de baile continuo.
El set combinó temas de su último trabajo, How You Bad Suh, con algunos de los cortes más reconocibles de su trayectoria. Dancehall, afrobeat, sonidos urbanos y bajos profundos se fueron entrelazando con naturalidad, manteniendo una intensidad constante que apenas dio tregua al público.
El sonido —contundente y bien equilibrado— reforzó uno de los puntos fuertes del directo de KYBBA: el protagonismo absoluto del groove, con graves envolventes que se sentían más en el cuerpo que en los oídos.






Una pista entregada
La respuesta del público fue inmediata. Desde los primeros minutos, la pista se mostró completamente entregada, con baile constante y una energía que fue creciendo a medida que avanzaba el set. No hubo momentos muertos: cada transición era celebrada, cada subida de ritmo encontraba eco en la sala.
Más que un simple concierto, la actuación funcionó como una celebración colectiva, donde se mezclaban influencias caribeñas, africanas y urbanas en un mismo pulso. KYBBA, fiel a su estilo, supo leer el ambiente y mantener la tensión en lo alto, alargando algunos pasajes y jugando con los cambios de ritmo para sostener la euforia.
Visuales y atmósfera
El apartado visual acompañó sin eclipsar la música. Luces dinámicas, estrobos y cambios de color marcaron los momentos clave del set, reforzando la sensación de club y subrayando el carácter físico de la propuesta. Todo estaba al servicio del baile, sin artificios innecesarios.
Un cierre a la altura
El tramo final del concierto mantuvo la intensidad hasta el último momento. Con la sala completamente volcada, KYBBA cerró su paso por Barcelona dejando claro por qué su Basshall Movement sigue ganando adeptos en cada ciudad que visita. No fue solo una sesión potente, sino una demostración de cómo los sonidos globales pueden conectar con públicos muy distintos bajo un mismo lenguaje rítmico.
Conclusión
El concierto de KYBBA en Razzmatazz confirmó que su directo es mucho más que un DJ set: es una experiencia pensada para el movimiento, la mezcla cultural y la energía compartida. Barcelona respondió con baile y entusiasmo a una propuesta que mira al futuro de la música urbana desde una perspectiva abierta y global.
Una noche intensa, sudorosa y vibrante que reafirma a KYBBA como uno de los nombres más interesantes del circuito internacional actual.



Fotografias David Orellana @cameraorellana
Gracias a MERCURY WHEELS Y LIVENATION por la confianza.

