El dúo madrileño Vangoura presenta el tercer adelanto de Un viaje eterno, producido por Paco Salazar, que nace del deseo de creer por amor y sitúa la espiritualidad, desde la duda, en el centro de su relato.
Tu reflejo condensa el núcleo conceptual del proyecto: la tensión entre la duda propia y la fe ajena convertida en épica indie-pop, y marca el momento en que el discurso del disco deja de insinuarse para mostrarse con claridad.

Vangoura llevaba meses dejando pistas. Singles previos habían insinuado el tono y la dirección, pero Tu reflejo, es el momento en que el proyecto se muestra con claridad. No es solo una nueva canción: es la pieza que permite entender hacia dónde camina Un viaje eterno, el disco que verá la luz en mayo de 2026 y que ya se perfila como uno de los movimientos más relevantes en la trayectoria del dúo madrileño.
Producido por Paco Salazar, el álbum gira en torno a una idea tan antigua como incómoda: cómo vive la espiritualidad alguien que no se considera creyente. No desde la militancia ni desde el rechazo, sino desde un territorio más frágil: el del deseo. El deseo de comprender, de compartir y, en ocasiones, de creer como creen quienes están cerca.
Tu reflejo funciona como síntesis de ese conflicto. Musicalmente es expansiva, con un estribillo de vocación colectiva y una producción que empuja sin perder matiz. Pero lo que la distingue no es solo su músculo pop, sino el lugar desde el que habla. La canción se sitúa en el espacio intermedio entre la duda y la fe del otro. En la experiencia de convivir con personas cuya espiritualidad es serena y preguntarse qué ocurre cuando esa certeza no es propia, pero sí afecta.
Un viaje eterno parte de una experiencia concreta: convivir con personas cuya fe es natural, luminosa, firme, y sentir la tentación de compartirla. No como adhesión religiosa, sino como deseo íntimo. El disco habla de parejas, padres, abuelos, amigos que creen y que, desde esa fe, también aceptan la duda del otro. En ese diálogo, entre la certeza ajena y la incertidumbre propia, se construye el corazón del álbum.

Vangoura no pretende abrir un debate teológico ni ofrecer respuestas definitivas. Lo que propone es asumir que la espiritualidad no es patrimonio exclusivo de los creyentes. Que incluso quien se define como no creyente puede sentirse atravesado por la fe de los otros. Y que esa fricción puede convertirse en canción.
En ese sentido, Tu reflejo no es solo un adelanto más. Es la primera vez que el conflicto central del disco se muestra con claridad: la esperanza, casi susurrada, de que quienes creen tengan razón. Un viaje eterno no busca ofrecer respuestas. Se mueve en un terreno más frágil y más humano: el del deseo de creer por amor.
