Angine de Poitrine: gracias por existir (y por llevarnos al límite)

Hay artistas que simplemente aparecen por lo extraña, incómoda y fascinante que puede ser la música. Ese es el caso de Angine de Poitrine, el dúo francés que sorprendió hace poco con su performance en KEXP, y que nos ha dejado boquiabiertos, desconcertados, pero también agradecidos.

La primera impresión: mal rollo con estilo

Solo con el nombre (que significa angina de pecho) ya parece que esto no es un proyecto normal. Y nada más verlos en escena, uno entiende que estamos ante algo bizarro y sobre todo perturbador. Dos músicos, descalzos, con máscaras entre venecianas y asesinos de serie, un batería y un guitarrista que toca bajo y guitarra en un solo instrumento con un montón de pedales y loops. El saludo inicial, ritualístico y secreto, prepara al espectador porque lo que viene no tiene reglas.

Música que descoloca y te fascina

Desde el primer riff, la sensación es a lo Primus, con un toque circense y maléfico. Microtonalidad en la guitarra, secuencias de loops casi imposibles, compases inusuales (cinco por cuatro) y una distorsión bastante cruda pero controlada que hace que nos hagan sentir incomodidad con mucha precisión.

El guitarrista toca con los trastes más juntos de lo habitual, lo que exige una precisión quirúrgica, el batería aplica técnicas para amortiguar el sonido, y si lo sumas, construyes un paisaje musical oscuro, enfermizo y muy, pero que muy, hipnótico. Cada riff se repite hasta el límite de la obsesión, cada loop se sincroniza al milímetro. Es progresivo, es incómodo, es brillante.

La performance visual complementa lo auditivo

Más allá de la música, la estética de Angine de Poitrine potencia la sensación de desconcierto, con movimientos coreografiados, interacciones físicas y visuales estudiadas al milímetro, trajes inquietantes y un minimalismo calculado que magnifica la rareza de su sonido. Todo está pensado para que la experiencia sea total y absorbente. Cada gesto y cada nota parecen contar un microrrelato que desafía la comodidad del espectador.

El vértigo de lo desconocido

Lo más impresionante del vídeo de KEXP no es solo la técnica, sino la valentía de tocar algo tan arriesgado en un formato de estudio en directo. Es música que desafía las normas, que exige concentración, paciencia y entrega del público, y que se convierte en una especie de ritual donde cada miembro tiene su lugar exacto en el caos organizado.

Gracias por existir

Si algo nos deja Angine de Poitrine es la sensación de que aún quedan artistas capaces de hacerte cuestionar todo lo que creías cómodo y conocido en la música. Este dúo nos recuerda por qué seguimos explorando nuevos sonidos. Para emocionarnos, para inquietarnos y, sobre todo, para vivir la experiencia del riesgo musical.

Si tuviéramos la oportunidad de verlos en directo, sin duda sería un espectáculo para no perderse, donde el público inevitablemente se volvería parte del ritual y se dejaría arrastrar por la locura cuidadosamente medida de la banda.

En resumen, Angine de Poitrine, gracias por existir.

Puedes ver su performance completa en KEXP y comprobar por ti mismo lo que aquí describimos.

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