La sala Razzmatazz se llenó para recibir a Band of Horses, que celebra el vigésimo aniversario de su primer álbum, Everything All the Time. La banda ofreció un concierto fiel a su esencia, dando su distintivo toque emotivo a todas sus canciones.
Un viaje por Everything All the Time
El espectáculo se dividió en dos partes. En la primera, el grupo interpretó los temas más emblemáticos de su álbum debut, entre ellos el icónico The Funeral. La segunda mitad dio paso a canciones más recientes, algunas todavía inéditas, que aportaron un sonido algo más enérgico sin perder la identidad característica de la banda.
Ben Bridwell, la voz inconfundible de la banda
El gran protagonista fue Ben Bridwell, cuya voz inconfundible constituye el sello distintivo del grupo. Su interpretación, junto con los comentarios entre canciones, transmitió una sensación de cercanía que conectó con el público durante toda la actuación.
Fidelidad e intensidad emocional
Band of Horses no destaca por una puesta en escena especialmente arriesgada ni por grandes improvisaciones, sino por la fidelidad, el ambiente y la intensidad emocional con los que interpreta sus composiciones.
Una banda que sigue mirando al futuro
El concierto dejó también espacio para mirar hacia el futuro. Los nuevos temas, con un punto extra de energía, demostraron que la banda sigue explorando nuevos caminos sin renunciar a su personalidad. Una actuación que confirmó que, veinte años después de su debut, Band of Horses sigue siendo capaz de crear una atmósfera propia y profundamente emotiva.





Judit Jordan @photo.jdtjordan
Agradecimientos a Livenation por las acreditaciones para la cobertura.
