Cimafunk: estallido de funk cubano en La Mirona

Cimafunk: estallido de funk cubano en La Mirona

Junto a su banda, La Tribu, Cimafunk cerró la noche inaugural de la 26.ª edición del Black Music Festival.

Cuando Ana Popovic dejó el escenario, la noche cambió de idioma: del blues al Caribe, de la mano de Cimafunk y La Tribu. La bandera cubana, en las congas. Cuba por los cuatro costados: en cada gesto, en cada ritmo y en cada sonrisa.

Funk afrocubano

Lo suyo es una fusión difícil de etiquetar: el pulso del funk norteamericano cruzado con la rumba y los ritmos afrocubanos de la isla, con pinceladas de soul y R&B. Suena a La Habana y a Nueva Orleans, donde reside, y no tarda en llevarse el concierto a la pista de baile. Hasta su nombre artístico habla de raíces: rinde homenaje a los cimarrones, los esclavos africanos que escapaban en busca de libertad. Ese sonido le ha abierto muchas puertas: los Grammy se han fijado en él tres veces, George Clinton, toda una leyenda del funk, ha grabado a su lado en El Alimento, uno de los mejores discos de 2021 para Rolling Stone y NPR, y su música ya ha sonado en festivales como Coachella, Montreux o Newport. En Salt presentaba Te Toca, su nuevo disco con La Tribu, pensado como un regalo para sus seguidores, que le pedían un álbum que recogiera la energía de sus directos.

Presencia escénica

Cimafunk es de los que dirigen el concierto con el cuerpo. En su baile asoman el funk y sus raíces cubanas y africanas. La Tribu, una banda potente en la que no falla nadie. De la percusión a los vientos, cada músico suma color y fuerza. En algún momento, su música evoca a James Brown, con aires del Caribe de fondo.

Una celebración

Si Ana Popovic había firmado una actuación de virtuosismo, Cimafunk convirtió la segunda parte de la noche en una celebración. Su energía invita al baile y su alegría acaba inundando la sala. El festival continuará en La Mirona durante los próximos meses, con nuevas citas dedicadas a la música negra en todas sus vertientes. Dos maneras de entender la música negra, una misma noche y un Black Music Festival que no podía haber arrancado con más contraste.

Fotografias Marisa zuñiga @mzs.fromthepit

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