Los Auténticos Decadentes convierten La Riviera en una fiesta argentina lejos de casa

Los Auténticos Decadentes convierten La Riviera en una fiesta argentina lejos de casa

El pasado 22 de abril, Madrid dejó de sentirse como Madrid por un par de horas. La Riviera se transformó en una celebración colectiva donde la nostalgia, el pogo y la identidad argentina se mezclaron en una noche que tuvo de todo: murga, clásicos eternos y una conexión emocional difícil de replicar.

Aproximadamente a las 20:30, las luces bajaron y la espera terminó. Los Auténticos Decadentes aparecieron en escena con “Somos”, dando inicio a una apertura explosiva marcada por la murga, la energía festiva y una ovación inmediata por parte del público. Desde ese primer momento quedó claro que no sería un concierto más: sería una celebración.

La banda convirtió el escenario en una fiesta constante, pero gran parte del espectáculo también ocurrió abajo. El público fue protagonista absoluto de la noche: una mezcla generacional donde predominaban argentinos, aunque también había una fuerte presencia de la comunidad latina y españoles entregados al ritual decadente. Entre camisetas de fútbol, casacas de Argentina y abrazos entre desconocidos, La Riviera parecía más una postal de Buenos Aires que una sala madrileña.

Antes incluso de que comenzara el show, la gente ya coreaba canciones. Y una vez iniciada la presentación, la conexión entre banda y público fue total: cada canción fue cantada como si se tratara de un himno propio.

Clásicos como “Corazón”, “Cómo me voy a olvidar”, “Los Piratas”, “El Murguero” y “La Guitarra” desataron algunos de los momentos más intensos de la noche. Aunque si hubo canciones que hicieron explotar por completo a La Riviera fueron “El Murguero” y “La Guitarra”, donde el pogo se volvió inevitable y la sala explotó en una celebración descontrolada pero profundamente alegre.

Fotografías: Tomas Joaquin Maida Aranibar @tommy_jma

El sonido fue impecable y la propuesta visual acompañó perfectamente el espíritu del show: luces vibrantes, visuales dinámicas y una atmósfera muy cercana, muy barrial, muy de carnaval nostálgico. La gira de “Mi Vida Loca” trajo consigo algo más que canciones: trajo recuerdos.

Desde el foso, los laterales y también inmerso en pista, la sensación era la misma desde cualquier ángulo: la banda seguía demostrando por qué su música atraviesa generaciones y fronteras. No importaba desde dónde se mirara, el sentimiento era colectivo.

El cierre llegó con “La Guitarra”, quizás la manera más perfecta de terminar una noche donde nadie quiso quedarse quieto. La Riviera terminó convertida en un coro gigante, con saltos, cerveza en el aire y sonrisas que parecían no terminar.

En lo personal, cubrir a Los Auténticos Decadentes en Madrid fue mucho más que una cobertura fotográfica. Fue nostalgia, orgullo y recuerdos de infancia y adolescencia condensados en una sola noche.

Fue, por momentos, sentirse en casa estando muy lejos de ella.

Dar las gracias a Alejandro y Chainsaw Man por hacernos todo tan facil.

Crónica:
Tomas Joaquin Maida Aranibar

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