La banda barcelonesa abrió la noche del domingo en el MiroRock, antes de que The Screamin’ Cheetah Wheelies tomaran el escenario
Les tocaba abrir la noche, y Sol Lagarto la abrieron sin reservas. El domingo 11 de octubre, el MiroRock, que en su cuarta edición reúne a catorce bandas en La Mirona de Salt hasta mediados de noviembre, juntó en un mismo cartel a la formación barcelonesa y a los estadounidenses The Screamin’ Cheetah Wheelies, ante una sala llena de público rockero.
Casi tres décadas de rock
Con más de ochocientos conciertos a sus espaldas y escenarios compartidos con Whitesnake, M-Clan, Jarabe de Palo o Fito y Fitipaldis, Sol Lagarto son una banda curtida en el directo. En su discografía figuran trabajos como Mundo Circo, Mira Adelante o Días mejores. Tras siete años de silencio, regresaron el pasado noviembre con canciones nuevas, y en La Mirona sonaron compactos y rotundos.
Potencia y complicidad
Su rock bebe del blues y del soul. Con una presencia escénica contundente, la banda impuso su ritmo desde el primer tema y lo sostuvo sin concesiones hasta el final. El saxo aportó un color propio al conjunto y firmó algunos de los momentos más destacados del concierto, con solos de gran nivel. Al frente, Ernest Armengol ejerció de maestro de ceremonias: habló con el público y lo animó entre canción y canción. Sobre el escenario se respiraba complicidad, con miradas constantes entre un saxo y unas guitarras que se respondían tema a tema. Abajo, la respuesta fue inmediata. Con los brazos en alto, el público bailó durante todo el concierto, en sintonía con la energía que bajaba del escenario.
Una actuación sólida, sostenida por la experiencia y la entrega de toda la banda.



Fotografías Marisa Zúñiga @mzs.fromthepit

