Hay algo bastante particular en ver a Tan Biónica tan lejos de casa. En Live Las Ventas, entre acentos distintos y una multitud que esperaba volver a encontrarse con sus canciones, la banda argentina convirtió la noche del domingo en algo que iba más allá de presentar un disco o repasar sus clásicos.
El comienzo con X=4 y Santa María puso en marcha un recorrido que después encontró su lugar en canciones como Ella, Arruinarse, Las cosas que pasan y Beautiful. No hacía falta esperar a los últimos temas para entender lo que estaba pasando. Bastaba con mirar hacia el público: caras cantando cada palabra, brazos levantados, teléfonos intentando guardar algo de una noche que, para muchos, seguramente tenía un significado propio.
Desde abajo, entre tanta gente, había una imagen que se repetía: personas que no estaban pendientes de cómo sonaba todo desde afuera, sino de cantar lo más fuerte que podían. Y en medio de esa multitud, una camiseta argentina con el número 10 aparecía entre las cabezas, como un pequeño recordatorio de dónde viene esta música y de todo lo que uno lleva consigo cuando cruza el océano.



La parte acústica cambió el ritmo. Loca, Tus cosas, Pastillitas del olvido y La invención llevaron el concierto a otro lugar, más cercano, antes de recuperar la intensidad con Ciudad mágica y Hola mi vida. Fue también un recorrido por una discografía que tiene algo curioso: muchas de estas canciones ya no pertenecen únicamente a la banda que las escribió. Hace tiempo que también son de quienes las hicieron propias.
Y ahí aparece una de las particularidades de Tan Biónica. Sus letras hablan de noches, de relaciones que no salieron como esperábamos, de excesos, de despedidas y de esa costumbre bastante humana de volver mentalmente a lugares en los que ya no estamos. Quizás por eso canciones como Mis noches de enero u Obsesionario en La mayor siguen encontrando tanta gente dispuesta a cantarlas como si todavía estuviera viviendo aquello que alguna vez le hicieron sentir.
El tramo final, con El problema del amor y La melodía de Dios, terminó de reunir todo eso en un mismo lugar.
No sé qué historia tenía cada persona de esa sala con las canciones de Tan Biónica. Es imposible saberlo mirando desde una cámara. Pero sí se podía ver lo que provocaban. Y a veces, para entender un concierto, eso alcanza.
El domingo, en Live Las Ventas, Madrid recibió a una banda que lleva muchos años poniendo música a historias bastante personales. Y durante un rato, todas esas historias se encontraron en el mismo lugar.



Crónica y fotografías por: Tomás Joaquín Maida Aranibar @tommy_jma

