Valeria Castro convierte Cap Roig en un espacio íntimo de emoción, memoria y música

Valeria Castro convierte Cap Roig en un espacio íntimo de emoción, memoria y música
Judit Jordan @photo.jdtjordan

Una noche para sentirlo todo

Ayer, el escenario de Cap Roig se convirtió en un espacio íntimo en el que Valeria Castro logró que el público compartiera mucho más que un concierto. La artista canaria llegó a la Costa Brava con sus canciones, sus recuerdos y una pregunta que atraviesa todo su trabajo: ¿cómo queda el cuerpo después de sentir todo lo que vivimos?

Un gesto de reconocimiento a la tierra que la acogía

Comenzó hablando en catalán como un gesto de reconocimiento a la tierra que la acogía. La Costa Brava le recuerda a su Tenerife natal por el azul del mar y el verde de la vegetación, una belleza natural que considera preciosa y que, por eso mismo, debemos cuidar. Durante la noche confesó sentirse muy arropada por el público de Cap Roig, algo que le alegra especialmente porque le conecta con lo que más anhela: sentir el calor y el cariño de la gente de su tierra.

¿Qué queda en el cuerpo después de haberlo sentido todo?

Su último disco nace de una reflexión sobre cómo entendemos nuestras emociones. En una sociedad que suele centrarse en el corazón y la cabeza, el cuerpo queda muchas veces en un segundo plano. Sin embargo, es la carne la que nos lleva y la que deja permear todo aquello que atravesamos. De ahí surge la pregunta que da sentido al álbum: ¿qué queda en el cuerpo después de haberlo sentido todo? Las canciones intentan dar voz e identidad a lo que guardamos dentro, incluso cuando las circunstancias nos impiden expresarlo. La música aparece así como un canal para exteriorizar lo que albergamos en el interior.

Una puesta en escena minimalista

Esa intimidad se reflejó también en el plano visual. Toda la escenografía era blanca, al igual que la vestimenta de los músicos, mientras que Valeria vestía de gris. Un planteamiento sencillo y minimalista que, precisamente por su sobriedad, permitía que las luces cobraran una gran fuerza y acompañaran cada matiz del espectáculo.

Valeria Castro, mucho más que una voz

Musicalmente, Valeria demostró que es mucho más que una voz. A lo largo de la velada tocó varios instrumentos y, en algunos momentos, se quedó completamente sola sobre el escenario. En una de las canciones, Devota, llegó incluso a darle la vuelta a la guitarra para utilizarla como instrumento de percusión, golpeándola para marcar el ritmo. Entre los músicos que la acompañan destaca Carles Campón Brugada («Campi Campón»), director musical de la gira, productor del álbum y galardonado con varios Grammy Latinos.

Una artista que también quiere servir de cauce

Desde pequeña sueña con ser cantante y todavía conserva parte de aquella inocencia, pero hoy entiende que escribir e interpretar no significa únicamente buscar el protagonismo: también implica contar otras historias y servir de cauce. Sus composiciones dejan espacio para que los demás puedan reconocerse en ellas.

La presencia de su madre y su abuela

En el escenario tampoco se siente nunca sola. Contó que allí la acompañan su madre y su abuela, dos mujeres fuertes y luchadoras que siguen presentes gracias a las canciones que ha escrito para ellas. Reconoce que a veces puede sentirse pequeña ante la magnitud de la escena o al enfrentarse a decisiones difíciles, pero es precisamente ahí donde logra crecerse. Sus referentes le enseñaron a sacar fuerzas de los momentos complejos, y sus recuerdos continúan guiándola en el camino.

Cuando una canción pasa a ser de todos

Otra de las ideas que compartió durante la noche es que una obra deja de pertenecer exclusivamente a quien la escribe en el momento en que se lanza al mundo. Por eso invitó al público a cantar con ella: cuando hacemos nuestra una letra, pasa a ser de todos. En Cap Roig esa premisa se hizo realidad cuando las voces de la grada se fundieron con la suya y la música se transformó en algo colectivo.

El amor y la importancia de vivir el instante

Hacia el final, Valeria habló del amor. Para reconocer que uno está enamorado hace falta valentía, y no siempre resulta fácil admitirlo. Ella, sin embargo, se confesó enamorada de muchas cosas, ampliando este sentimiento más allá del ámbito romántico. Y dejó una última lección: muchas cosas suceden simplemente porque sí, sin una razón comprensible y sin que podamos hacer nada para evitarlas; lo único que está en nuestra mano es vivir el instante, sentirlo y cuidar «la raíz», aquello que nos mueve y donde permanece nuestra esencia.

Una despedida convertida en celebración

La gira continuará hasta octubre, pero en Cap Roig Valeria Castro dejó algo más que un concierto. Dejó la sensación de que sus canciones pertenecen ya a quienes las escucharon y cantaron anoche. Para despedirse, eligió Sentimentalmente, animando a todos a bailar con ella. Tras una velada marcada por la calidez, la memoria y la emoción, el espectáculo concluyó como una verdadera celebración compartida: cantando, bailando y, sobre todo, con el público hechizado por su música y su energía.

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