Vetusta Morla volvió a encontrarse con el público valenciano en una noche marcada por la música, la emoción y los mensajes reivindicativos. La banda madrileña, una de las formaciones más destacadas de la escena indie nacional, regresó a tierras valencianas coincidiendo con el Día de la Comunidad Valenciana, en una cita que sirvió para recuperar canciones, compartir emociones y reivindicar el poder de la música como vehículo de expresión.
El concierto formó parte de su gira Gira de vuelta. Canciones de ida, una propuesta que también permitió al grupo recuperar algunos temas de su repertorio y volver a conectar con sus seguidores a través de canciones que han acompañado su trayectoria.
Un comienzo entre canciones y reencuentros
El concierto arrancó aproximadamente a las 20:30 h con «Mi colección de duelos», seguida de «Bailar en Beirut» y «De alguna forma». Tres canciones que marcaron el inicio de una actuación en la que Vetusta Morla apostó por combinar diferentes etapas de su discografía.
La selección inicial sirvió para meterse poco a poco al público en el bolsillo y dar paso a una noche en la que la banda demostró por qué continúa siendo uno de los nombres de referencia del panorama alternativo nacional.
La energía de Vetusta Morla conquista el escenario
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue el sonido de la banda. Con Pucho al frente, Vetusta Morla desplegó esa energía eléctrica tan característica, construyendo una atmósfera envolvente en la que música, iluminación y proyecciones audiovisuales trabajaron en conjunto.
Cada detalle contribuyó a dar forma a una experiencia en la que lo visual y lo sonoro se complementaron sin restar protagonismo a las canciones. Las letras proyectadas en pantalla acompañaban lo que sucedía sobre el escenario, reforzando la conexión entre el grupo y el público.
La improvisación y la intensidad interpretativa también tuvieron su espacio, demostrando que el directo de Vetusta Morla va más allá de reproducir sus canciones: busca construir una experiencia compartida con quienes las escuchan.



La música como espacio de memoria y reivindicación
Más allá de lo estrictamente musical, el concierto dejó momentos cargados de significado. Entre canción y canción, hubo espacio para recordar a las víctimas de la DANA, con un mensaje de apoyo a Palestina y unas palabras dedicadas a Federico García Lorca.
Estos momentos aportaron una dimensión adicional a la actuación, convirtiendo el escenario en un espacio desde el que expresar solidaridad, memoria y compromiso.
La reivindicación formó parte del relato de la noche sin desplazar a la música del centro de la experiencia. Vetusta Morla volvió a demostrar que sus conciertos también pueden servir para compartir mensajes y abrir espacios de reflexión colectiva.
Un cierre con algunos de sus temas más reconocibles
Después de más de dos horas de concierto, la noche se acercó a su final con una selección de canciones que permitió despedir al público valenciano por todo lo alto.
«Los días raros», «Consejos de sabios» y «Copenhague» fueron algunos de los temas elegidos para cerrar la actuación. Tres canciones especialmente representativas del universo de Vetusta Morla que pusieron el broche final a una cita en la que convivieron la celebración, la emoción y la reivindicación.
Vetusta Morla, mucho más que un concierto
La actuación en Valencia fue un nuevo punto de encuentro entre Vetusta Morla y un público que sigue encontrando en sus canciones una forma de conectar con sus propias experiencias y con la realidad que le rodea.
Entre la potencia del directo, el cuidado de la puesta en escena y los mensajes compartidos durante la noche, la banda madrileña firmó una actuación que recordó la capacidad de la música para emocionar, unir y también reivindicar.
Una despedida a la altura de una jornada especial para Valencia y una nueva oportunidad para reencontrarse con las canciones de una de las bandas imprescindibles del indie español.


Fotografias y cronica Luis Jaime Blanch @ljb_fotografia
