El cuarteto de Arbúcies llenó de intensidad la Sala Montsalvatge del Auditori de Girona, en penumbra y ante un centenar de fieles: poesía, letras comprometidas y un constante intercambio de instrumentos.
Hay conciertos que se miden en intensidad. El de Remei de Ca la Fresca, el pasado jueves 15 de octubre en el Auditori de Girona, fué, sin duda, uno de ellos.
La cita era en la Sala Montsalvatge, en formato club: público de pie, barra abierta y una iluminación tenue que dio al concierto la cercanía de una sala pequeña. Allí se reunieron unas cien personas para ver a una banda cuyo segundo álbum, L’ham de la pregunta, se llevó el Premio Enderrock de la crítica al mejor disco del año.
Sobre el escenario
Abrieron con «Festival del mal». Seguir las letras palabra por palabra no era fácil: Xantal Rodríguez canta deprisa, desgarrada, y a ratos la voz se funde con las guitarras como un instrumento más. Aquí el mensaje llega antes que las palabras.
Lo que vino después fue difícil de etiquetar, y ahí reside buena parte de su atractivo. La banda ha reconocido en entrevistas la influencia del rock andaluz de Triana. Hay canciones que cambian de piel a mitad de camino, con estructuras poco convencionales. Y hay una voz femenina rasgada que se impone a las guitarras y hace de cada verso una consigna. Todo ello tocado con una urgencia que es puro punk.
Otro rasgo que define su directo es el constante intercambio de instrumentos. Xantal Rodríguez, Artur Piera, Víctor Inskipp e Iago Rueda se van turnando en las guitarras, el bajo y la batería sin que el concierto pierda tensión. El resultado es una banda que funciona como un solo cuerpo, con Xantal Rodríguez como centro de gravedad.
«Lisèrgica alpargata (conjur)», que adapta un poema que les regaló Maria Callís y que la propia banda presenta como un conjuro, fue uno de los momentos más hipnóticos de la noche.


Poesía comprometida
«Tots els tons de la ràbia», que pone voz a los versos de la poeta palestina Rafeef Ziadah, condensó la dimensión política del repertorio. Mientras sonaba, un espectador cruzó la sala con una bandera palestina, en sintonía con el mensaje de la canción.
Para el tramo final, el repertorio reservaba «Mal de muntanya», que la crítica ha situado entre las mejores canciones catalanas de los últimos años, y el cierre con «Xalet».
Sin etiquetas
Nacida en 2020, la banda ha llegado en pocos años a los premios de la crítica y a la programación de un auditorio municipal. Aun así, conserva los rasgos que la definen desde el principio: se formó en una masía del Montseny, publica con un sello independiente, escribe letras abiertamente políticas y sube al escenario sin limar su crudeza.
Un concierto rotundo que confirmó a Remei de Ca la Fresca como una de las propuestas más personales de la música catalana actual.

Fotografías Ramón Panosa @rp.livemusic

